
Vasija de barro
Estoy de nuevo en el punto de equilibrio,
donde el sol me ha colocado.
Y diviso desde ahí lo acontecido.
Torpes van mis manos a la arcilla
de la que todos fuimos modelados.
Agua necesita nuestro barro
para ser reblandecidos.
Que llueva el cielo su justicia de lo alto.
Que baje presto el alfarero y reconstruya.
O, si no le queda más remedio,
rompa el polvo endurecido
y haga nuevamente la vasija, pues es suya.
Aljeandro Vidal
