martes, 17 de mayo de 2011

PERSIGUIENDO ESTRELLAS




Persiguiendo estrellas

Fue su gesto una promesa de mirar las flores.
Reclinó su hogaza de sentimientos y calmó su sed.

Luego, cuando la barricada escupió su aliento,
afrontó el sublime escorzo de clamores
con los filos de un feliz desprendimiento
que anegaba desde el soplo sus temblores;
que, preciso y deambulantes, caminaban sus talones.

Si de algún perfil de recortada silueta,
entre cuerdas y tablones,
voces presas de canciones
me forjaron como humilde marioneta,
desde entonces se deshace en la arena
mi memoria a borbotones.
De risas encantadas y de rocas que, serenas,
beben de la espuma de las olas
y se embriagan de amapolas
mientras besan las sirenas.



Ay, marinero, de callados recuerdos.
Tú que navegas hacia el puro firmamento,
ten en cuenta que las aguas que te turban
son aquellas que lamieron tus heridas.
Las mismas que, en álgido y febril momento,
levantaron de sus tumbas
a los muertos.

No les temas, ni presumas de valor.
Mira fijo.
Observa atento.
Mantén el rumbo.
Despliega velas.
Guíate por las estrellas.
Barlovento.
Ten coraje y ve por ellas.

Alejandro Vidal

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