
En este cerrado abrazo que te abriga
me escondo en tu regazo con premura
y enlazo con mis brazos tu cintura
fijando en ti mis ojos, dulce amiga.
Bajo la piel madrugadora del estío
se extiende inmensa la llanura.
Déjame abrir del corazón tu cerradura,
saciar mi sed en el agua de tu río.
Es de tu alma la conquista cosa dura,
más no hay alcázar que al amor puro resista,
aún sin escudo, espada o armadura
asedio enamorado de doncel que insista.
Alejandro Vidal

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